En la evolución del autoerotismo a la heterosexualidad que se observa en el adolescente, se puede describir un oscilar permanente entre la actividad de tipo masturbatorio y los comienzos del ejercicio genital, donde hay más un contacto genital de tipo exploratorio, que la verdadera genitalidad procreativa, que sólo se da con la correspondiente capacidad de asumir el rol parental, recién en la adultez. Esto generalmemte confunde a gran parte de los adolescentes a nuestro alrededor.

Los cambios biológicos de la pubertad son los que impo

nen la madurez sexual al individuo, intensificándose todos los proceso psicobiológicos que se viven en esa edad. La aceptación de la genitalidad surge con fuerza en la adolescencia, impuesta por la presencia difícil de negar  la menstruación o de la aparición del semen. Ambas funciones fisiológicas imponen al rol genital la procreación y la definición sexual correspondiente.

En la adolescencia, la posible instrumentación de la genitalidad, con significados adultos, reagudiza las fantasías y experiencias pasadas hasta ese entonces. La evolución del autoerotismo a la heterosexualidad se da primero con la masturbación, como fase genital previa; actividad lúdica que lleva al aprendizaje (que es el aprendizaje lúdico del otro sexo a través del toqueteo, bailes, juegos, deportes), lo que constituye también una forma de exploración.

En el varón aparecen idealizaciones del padre. Puede identificarse con los aspectos positivos del padre, superar el temor a la castración por medio de realizaciones y logros diversos que son los que le demostrarán que es en realidad el propio adolescente el que tiene potencia y capacidad creativa.

En la niña, al elaborar su situación edípica puede aceptar la belleza de sus atributos femeninos y realizarse en el trabajo o en el estudio de una manera netamente femenina, aceptando que su cuerpo no ha sido ni destruido ni vaciado, pudiendo entonces identificarse con los aspectos positivos de su madre.

Es necesario aceptar que la posición heterosexual adulta exige un proceso de fluctuaciones y aprendizajes en ambos roles (bisexualidad).

La sexualidad es vivida por el adolescente como una fuerza que se impone en su cuerpo y que le obliga a separarlo de su personalidad mediante un mecanismo por medio del cual, el cuerpo es algo externo y ajeno a sí mismo. Al tratar de recuperar  su sexualidad perdida, tienen que optar por la masturbación. Esta es fundamentalmente un intento maníaco de mantener la bisexualidad que a veces se exterioriza por la práctica homosexual.

La falta de la figura paterna hace que tanto el varón como la mujer queden fijados a la madre.

La raíz de la homosexualidad es preciso buscarla en las circunstancias de que el padre no asume sus roles o está ausente. Entonces, tanto el varón como la niña van a ir a la homosexualidad, porque ambos quedan así obligados a mantener la bisexualidad como defensa frente al incesto.

La madurez genital, al dar al sujeto la capacidad de unión en un nivel genital, y al otorgarle su capacidad procreativa, hace que las fantasías  se incrementen lo mismo que la frustración, puesto que el individuo ya posee el instrumento efector de la genitalidad, el cual aun no se puede usar por restricciones socioculturales.

- Imágenes tomadas de.-  Revista Educando se creece. Enciclopedia Mentor.